Nueva Chicago – River Plate (2007)

clausura 07 boca 2

Un 9 de junio del 2001, Nueva Chicago derrotaba a Instituto en Cordoba por 3 a 2, y lograba el segundo ascenso a Primera División en su historia. Es imposible olvidarnos de aquella épica hazaña, de aquel pase inesperado de Flavio Frangella que encontró en soledad al Topo Gómez, permitiéndole definir por encima del arquero Klimowicz y desatar el festejo de todo el pueblo de Mataderos. Hay y habrá recordatorios eternos de aquel día, por ello elegimos recordar otro partido, bastante particular, que tuvo lugar exactamente 6 años después.

El 9 de junio del 2007, recibíamos en Mataderos a River Plate, por primera vez en 25 años. Chicago llegaba con 17 puntos, y la urgencia de sumar de 3 para escaparse de Godoy Cruz y Belgrano de Córdoba en la lucha por mantener la categoría. Quilmes ya estaba condenado. Era la penúltima fecha del Clausura de ese año, y cada partido era vital para lograr el objetivo.

El Verde formó con el arquero de doble apellido (perdón, pero no lo nombramos… por la mufa, vieron?); Eduardo Méndez, Adrián González, Nico Sánchez y Carlos Soto; Israel Damonte, Horacio Cardozo, Mariano Donda y Cesar Carranza; Federico Higuaín y Lucio Filomeno. El DT era Carlos Ramacciotti.

Todo parecía indicar que el partido se encaminaba a una victoria local, que envalentonaba al equipo de cara a la definición del Torneo, y extendía la paternidad sobre los de Nuñez. Primero Fede Higuaín, a los 31′, y luego Federico Lussenhoff en contra, a los 67′, decretaban un 2 a 0 mas que importante, no solo en lo numérico, también en lo mental, para encarar lo que quedaba. A los 79′ descontaba Ernesto Farías tras un error de Adrián González, pero después de ésto, la última línea del Torito se hacía fuerte ante los ataques rivales, manteniendo la ventaja hasta el fin del tiempo regular. Incluso el ingresado Facundo Talín había evitado, parado debajo de los 3 palos, el gol que significaba el empate. Hasta que, en el descuento, se desató el escándalo.

Marco Rúben avanzaba con la pelota cuando entre Nico Sánchez y Eduardo Méndez le cometen una clara infracción. Tan evidente fue la falta, como que fue por lo menos dos metros antes de que el delantero del Millonario ingresara al área. El árbitro del encuentro, Rafael Furchi, no duda en pitar tiro libre en ataque, pero los jugadores de River reclamaban que el foul fue dentro de la zona de castigo. Tras varias protestas, Furchi consulta con su asistente Carlos Qualizza, quien le indica que debía cobrar penal. Raro, porque luego de la sanción del juez principal, el línea no corrió a pararse en la raya de fondo, como suelen hacer cuando se decreta la pena máxima.

El descontrol se apoderó de nuestros jugadores, que veían como se les escapaba de las manos injustamente un triunfo que, en condiciones normales, debería haber quedado en casa. Bronca y lágrimas en los ojos de hinchas y protagonistas, una vez mas nos veíamos perjudicados por los que deben impartir justicia, en un momento crucial. Pasaron ¡17! minutos hasta que se ejecutó el tiro desde los 12 pasos. Hasta hubo tiempo para que Ramaciotti les avise a los jugadores de River que “si lo hacen, no salen vivos”, Cesar Carranza viera la tarjeta roja, y Lucio Filomeno le pidiera a Pasarella que no convirtieran el tanto del empate. No hubo compasión: Paulo Ferrari ejecutó y convirtió, pero Furchi, para agregar mas bochorno y dolor a este final, ordenó repetirlo por invasión en el área. El desenlace fue el mismo, remate y gol, tras el cual finalizó el partido en parda. De mas está decir, que tanto el referí como los visitantes se fueron de Mataderos entre insultos y agresiones. No era para menos.

Luego de este encuentro, terminaríamos el campeonato venciendo a Newell’s en Rosario, y perdiendo la recordada promoción ante Tigre. Si bien, matemáticamente, el triunfo no le daba posibilidades a Chicago de alcanzar a Argentinos Juniors para quedarnos en Primera sin reválidas, todos en ese momento sentimos que, si el destino de Nacional B no estaba escrito, “alguien” se encargaría de escribirlo. Y así fue, para nosotros, y para Belgrano y Godoy Cruz, los tres ascendidos un año atrás, los tres victimas del injusto sistema de promedios. Y así fue también, que tras los repudiables incidentes al concretarse el descenso, una vez mas “alguien” nos castigó con 18 puntos de descuento, que significarían un pase directo a la tercera categoría del futbol argentino, en una sanción que nadie nunca jamás volvió a recibir.

Fotos Diario Olé y Datos de Chicago – Video Glorioso Chicago

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