Pocos bueyes y muchos toros

La ciudad estaba aún conmocionada por la masiva convocatoria del Indio Solari a su recital del sábado. Mucha gente de Mataderos llegó a Tandil para la “Misa Ricotera” y decidió estirar la estadía hasta el lunes, para ver a este Chicago que, para bien o para mal, no da respiro. Y el Verde no defraudó.

La obligación era recuperarse rápido del empate con gusto a derrota sufrido ante Independiente Rivadavia. Guglielminpietro sabía que este partido era clave para definir las aspiraciones del Torito de cara a partidos trascendentales: Talleres en Mataderos, y los de Floresta, en su cancha. Algunas bajas en el equipo titular fueron suplidas con pibes del club: Paschetta reemplazó a García, Aranda a Guerra, se sumaron a Vera, Gimenez, Fattori, Baldunciel, y se plantaron para resolver facil un partido que, a priori, pintaba mas bravo.

La fiesta la empezó un pelado, y no justamente Solari: Espindola metió la frente en un centro de Nico Giménez y puso el 1-0 parcial a poco de iniciado el primer tiempo. El gol tranquilizó a Chicago y desconcertó a Santamarina, tanto que esa primera etapa se iría sin mas emociones, con pocas llegadas y mucha batalla en el mediocampo.

En el complemento hubo algunos sofocones, no tanto por pericia del local, sino mas bien por los fantasmas de no poder mantener el resultado una vez mas. Los de Tandil buscaron constantemente por arriba, con centros de todos los colores, intentando aprovechar la buena altura de sus delanteros, el propio Espindola y Cáceres se fueron con chichones de tantos rechazos. Y en el momento en que Chicago parecía replegarse, apareció el distinto. Como ante Douglas, Nico Gimenez se encargó de liquidar el partido a pura magia: enganche para acá, amague para allá, definición soberbia y al defensor todavía lo están desenredando. 2 a 0, quizás exagerado, pero no por ello menos merecido.

Lo que quedó del partido tuvo la misma tónica: el local buscando con envíos aéreos y el Verde defendiendo la ventaja. Gran partido de Matías Vera y Fede Fattori, una vez mas, metiendo siempre y aportando salida clara. La cosa pareció complicarse cuando Juarez metió la mano en el area y Lamolina dio penal, pero el Oso Sanchez se hizo gigante otra vez, y el partido terminó antes de terminar.

Tan importante en lo numérico como en lo anímico este triunfo, que deja a Chicago con 11 puntos en la tabla y esperando al puntero y candidato Talleres, al que recibirá en Mataderos el próximo domingo. Guly no podrá contar con Juarez (recibió su 5º amarilla en la jugada del penal), pero estará listo para volver el Loco Melo. Chicago se permite soñar, porque cuando parece caído, siempre se levanta. El Torito no está muerto.

 

Share
Share This Post On